ALGUNAS FOTOS

lunes, 4 de julio de 2011

Calendario Litúrgico

0 comentarios
Monición para retomar el Tiempo durante el Año


El Calendario Litúrgico está ordenado alrededor de los dos grandes misterios de nuestra fe: la Encarnación del Verbo, y la Redención de la Humanidad por su muerte en la Cruz.

En el calendario para el Modo Extraordinario del Rito Romano, vigente en 1962 y reafirmado por el Motu Proprio Summorum Pontificum en 2007, la celebración del primero de ellos, que va desde el I Domingo de Adviento hasta la Solemnidad de la Epifanía, es continuada por los Domingos después de Epifanía, en los cuales se desarrolla armoniosamente aquel primer Misterio -el de la Encarnación del Verbo-, hasta terminar el Miércoles de Ceniza.

Luego de la celebración del Misterio de la Redención de Jesucristo, desde el Miércoles de Ceniza hasta la Solemnidad de Pentecostés, el calendario litúrgico del Modo Extraordinario establece losDomingos después de Pentecostés, el período más largo del Año Litúrgico, cuyo objeto es prolongar en la Iglesia y en las almas justas el eco y los sobrenaturales efectos de la bajada del Santo Espíritu, y celebrar su reinado en cada alma y sobre el conjunto de la sociedad cristiana.

En el Calendario Litúrgico para el Modo Ordinario, que fue promulgado por el Papa Pablo VI en 1969 y que, como su nombre lo indica, es usado ordinariamente en la Iglesia Latina, los tiempos después de Epifanía y después de Pentecostés, han sido fundidos en uno solo conocido como Tiempo Ordinario o Tiempo Durante el Año; el cual es interrumpido por la Cuaresma y el Tiempo Pascual, y cuya segunda parte estamos transitando a partir del Lunes siguiente a la Solemnidad de Pentecostés (13/06/2010).

De este Tiempo dijo el Papa Pablo VI en su Carta Apostólica dada de Motu Proprio Mysterii Paschalis (43-44):

"Además de los tiempos que tienen un carácter propio, quedan 33 o 34 semanas en el curso del año, en las cuales no se celebra algún aspecto peculiar del misterio de Cristo; sino más bien se recuerda el mismo misterio de Cristo en su plenitud, principalmente los domingos. Este periodo de tiempo recibe el nombre de Tiempo Ordinario.
El tiempo ordinario comienza el lunes que sigue al domingo posterior al 6 de enero y se extiende hasta el martes antes de Cuaresma inclusive: de nuevo comienza el lunes después del domingo de Pentecostés y termina antes de las primeras Vísperas del I Domingo de Adviento".

Considerando que el último Domingo de la primera parte del Tiempo Ordinario, fue el Noveno de la serie (06/03/2011), y que los dos primeros domingos de su segunda parte ceden su lugar a las Solemnidades de la Santísima Trinidad, y del Corpus (en aquellos países en que se traslada esta última fiesta), este domingo 3 de Julio será el XIV del Tiempo durante el Año.

Durante este tiempo, se usarán ornamentos sagrados de color verde.


Resumiendo

Domingo 3 de Julio de 2011

Para el Modo Ordinario: XIV del Tiempo durante al Año
Para el Modo Extraordinario: III después de Pentecostés

Tu es sacerdos in æternum

0 comentarios
Se cumple el Sexagésimo Aniversario
de la ordenación sacerdotal
del Santo Padre Benedicto XVI

Como sencillo homenaje
publicamos el video del histórico momento.

1951 - 29 de Junio - 2011


Jurávit Dóminus, et non poenitébit eum.
Tu es Sacérdos in ætérnum,
secúndum órdinem Melchisedech,

El Señor lo ha jurado, y no se arrepiente.
Tú eres Sacerdote para siempre,
según el orden de Melquisedec


Despliegue la entrada para ver el video de la ordenación sacerdotal del Santo Padre Benedicto XVI, celebrada el 29 de Junio de 1951.


El 29 de Junio de 1951, Fiesta de San Pedro y San Pablo, el legendario y ya anciano Cardenal Miguel Von Faulhaber, Arzobispo de Munich y Freising, ordenaba en la Cocatedral de Santa María de esta última ciudad, a Joseph Aloisio Ratzinger, marcándole en su frente el sello indeleble del sacerdocio católico.

Esto dijo el Papa Benedicto XVI al retornar al lugar de su ordenación:

"Queridos hermanos en el ministerio episcopal y sacerdotal;
queridos hermanos y hermanas:

Para mí este es un momento de alegría y de viva gratitud (…) en particular porque ahora, al final, he podido volver una vez más a la catedral de Freising. (…)
Ahora que me encuentro en esta catedral, me vienen a la memoria muchos recuerdos al ver a antiguos compañeros y a jóvenes sacerdotes que transmiten el mensaje, la antorcha de la fe.

Me vienen recuerdos de mi ordenación (…): cuando estaba yo postrado en tierra y en cierto modo envuelto por las letanías de todos los santos, por la intercesión de todos los santos, caí en la cuenta de que en este camino no estamos solos, sino que el gran ejército de los santos camina con nosotros, y los santos aún vivos, los fieles de hoy y de mañana, nos sostienen y nos acompañan.

Luego vino el momento de la imposición de las manos... y, por último, cuando el cardenal Faulhaber nos dijo: "Iam non dico vos servos, sed amicos", "Ya no os llamo siervos, sino amigos", experimenté la ordenación sacerdotal como inserción en la comunidad de los amigos de Jesús, llamados a estar con él y a anunciar su mensaje".

Recemos hoy, con más devoción que nunca, la oración que durante centurias ha pedido al Cielo por el vicario de Cristo:

Oremus pro Pontifice nostro Benedicto, Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius. Amen.

Oremos por nuestro Pontífice Benedicto, que el Señor lo conserve y lo guarde, le dé larga vida, lo haga dichoso en la tierra, y no lo entregue en manos de sus enemigos. Amén.



Video de la ordenación del Santo Padre Benedicto XVI




Obsérvese a partir del minuto 4,50 y se verá al recién ordenado padre Ratzinger durante la procesión. Este momento se ha marcado en el video con una transición notable, se lo ha repetido en cámara lenta, y luego nuevamente a velocidad normal. La música no es original de la cinta (que era "muda"). Se trata del Dixit Dominus de Doménico Zipoli (1688-1726).



El Cardenal Faulhaber impone las manos



La Primera Bendición junto a su hermano George



Subdiácono en la Primera Misa de su amigo
Fr. Rupert Berger

1º de Julio de 1951




viernes, 17 de junio de 2011

¿Quién es el demonio hoy?

0 comentarios



Pablo VI y el demonio

«¿Cómo se ha podido llegar a esta situación?». Ésta es la pregunta que se hacía el Papa Pablo VI, algunos años después de la clausura del Concilio Vaticano II, a la vista de los acontecimientos que sacudían a la Iglesia. «Se creía que, después del Concilio, el sol habría brillado sobre la historia de la Iglesia. Pero en lugar del sol, han aparecido las nubes, la tempestad, las tinieblas, la incertidumbre»

Para decirlo brevemente, Pablo VI tenía la sensación de que «el humo de Satanás ha entrado por alguna fisura en el templo de Dios». Así se expresaba Pablo VI sobre la crisis de la Iglesia el 29 de junio de 1972, noveno aniversario de su coronación. Algunos periódicos se mostraron sorprendidos por la declaración del Papa sobre la presencia de Satanás en la Iglesia. Otros periódicos se escandalizaron. ¿No estaba Pablo VI exhumando creencias medievales que se creían olvidadas para siempre?

Una de las grandes necesidades de la Iglesia contemporánea

Sin arredrarse ante estas críticas Pablo VI volvió sobre este tema candente cinco meses más tarde. Y lejos de contentarse con reafirmar la verdad sobre Satanás y su actividad, el Papa consagró una entera catequesis a la presencia activa de Satanás en la Iglesia (cfr Audiencia general, 15 de noviembre de 1972).

Desde el inicio, Pablo VI subrayó la dimensión universal del tema: «¿Cuáles son hoy afirma las necesidades más importantes de la Iglesia?». La respuesta del Papa es clara: «Una de las necesidades más grandes de la Iglesia es la de defenderse de ese mal al que llamamos el demonio».

Después, refiriéndose a algunas publicaciones recientes (en una de las cuales un profesor de exégesis invitaba a los cristianos a «liquidar al diablo»), Pablo VI afirmaba que «se separan de la enseñanza de la Biblia y de la Iglesia los que se niegan a reconocer la existencia del diablo, o los que lo consideran un principio autónomo que no tiene, como todas las criaturas, su origen en Dios; y también los que lo explican como una pseudorealidad, una invención del espíritu para personificar las causas desconocidas de nuestros males».

«Nosotros sabemos prosiguió Pablo VI- que este ser oscuro y perturbador existe verdaderamente y que está actuando de continuo con una astucia traidora. Es el enemigo oculto que siembra el error y la desgracia en la historia de la humanidad.»

Pablo VI se esforzó en señalar los indicios reveladores de la presencia activa del demonio en el mundo. Volveremos sobre este diagnóstico.

Lagunas en la teología y en la catequesis

El cardenal J. L. Suenens, antiguo arzobispo de BruxellesMalines, escribió al final de su libro Renouveau et Puissances des ténébres: «Acabando estas páginas, confieso que yo mismo me siento interpelado, ya que me doy cuenta de que a lo largo de mi ministerio pastoral no he subrayado bastante la realidad de las Potencias del mal que actúan en nuestro mundo contemporáneo y la necesidad del combate espiritual que se impone entre nosotros» (p. 113).

En otras palabras, existe una laguna en la enseñanza de la teología, en la catequesis y en la predicación. Y esta laguna solicita ser colmada. Estamos ante «una de las necesidades más grandes» de la Iglesia en el momento presente.

¿Quién lo habría previsto? La catequesis de Pablo VI sobre la existencia a influencia del demonio produjo un resentimiento inesperado por parte de la prensa. Una vez más, se acusó a la Cabeza de la Iglesia de retornar a creencias ya superadas por la ciencia. ¡El diablo está muerto y enterrado!

Raramente los periódicos se habían levantado con una vehemencia tan ácida contra el Soberano Pontífice. ¿Cómo explicar la violencia de estas reacciones?

Que periódicos hostiles a la fe cristiana ironicen sobre una enseñanza del Papa no suscita ninguna extrañeza. Es coherente con sus posiciones. Pero que al mismo tiempo se dejen llevar de la cólera, esto es lo que sorprende...

¿Cómo no presentir bajo estas reacciones la cólera del Maligno? En efecto, Satanás necesita el anonimato para poder actuar de manera eficaz. ¿Cuál no será su irritación, por tanto, cuando ve al Papa denunciar urbi et orbi sus artimañas en la Iglesia? Es la cólera del enemigo que se siente desenmascarado y que exhala su despecho a través de estos secuaces inconscientes.

El enemigo desenmascarado

Habría que retomar el capítulo de la demonología: esta consigna de Pablo VI tuvo una especie de precedente en la historia del papado contemporáneo. Era un día de diciembre de 1884 o de enero de 1885, en el Vaticano, en la capilla privada de León XIIII. Después de haber celebrado la misa, el Papa, según su costumbre, asistió a una segunda misa. Hacia el final, se le vio levantar la cabeza de repente y mirar fijamente hacia el altar, encima del tabernáculo. El rostro del Papa palideció y sus rasgos se tensaron.

Acabada la misa, León XIII se levantó y, todavía bajo los efectos de una intensa emoción, se dirigió hacia su estudio. Un prelado de los que le rodeaban le preguntó: «Santo Padre, ¿Se siente fatigado? ¿Necesita algo?». «No, respondió León XIII, no necesito nada... »

El Papa se encerró en su estudio. Media hora más tarde, hizo llamar al secretario de la Congregación de Ritos. Le dio una hoja, y le pidió que la hiciera imprimir y la enviara a los obispos de todo el mundo. ¿Cuál era el contenido de esta hoja? Era una oración al arcángel San Miguel, compuesta por el mismo León XIII. Una oración que los sacerdotes recitarían después de cada misa rezada, al pie del altar, después del Salve Regina ya prescrito por Pío IX:

Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha, sé nuestro amparo contra la adversidad y las asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes. Y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los otros malos espíritus que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

León XIII confió más tarde a uno de sus secretarios, Mons. Rinaldo Angeh, que durante la misa había visto una nube de demonios que se lanzaban contra la Ciudad Eterna para atacarla. De ahí su decisión de movilizar a San Miguel Arcángel y a las milicias del cielo para defender a la Iglesia contra Satanás y sus ejércitos, y más especialmente para la solución de lo que se llamaba «la Cuestión romana».

La oración a San Miguel fue suprimida en la reciente reforma litúrgica. Algunos piensan que, siendo tan adecuada para conservar entre los fieles y los sacerdotes la fe en la presencia activa de los ángeles buenos y de los malvados, podría ser reintroducida, o bien en la Liturgia de las Horas, o bien en la oración de los fieles en la misa. Como afirmaba Juan Pablo II el 24 de mayo de 1987, en el santuario de San Miguel Arcángel en el Monte Gargan: «el demonio sigue vivo y activo en el mundo». Las hostilidades no han cesado, los ejércitos de Satanás no han sido desmovilizados. Por lo tanto la oración continúa siendo necesaria.

El 20 de abril de 1884, poco tiempo antes de esta visión del mundo diabólico, León XIII había publicado una encíclica sobre la francmasonería que se inicia con consideraciones de envergadura cósmica. «Desde que, por la envidia del demonio, el género humano se separó miserablemente de Dios, a quien debía su llamada a la existencia y los dones sobrenaturales, los hombres se ha dividido en dos campos opuestos que no cesan de combatir: uno por la verdad y la virtud, el otro por aquello que es contrario a la virtud y a la verdad. »

Juan Pablo II ha hecho suya la consigna de su predecesor. En su enseñanza ha ido incluso más allá de Pablo VI. Mientras que éste no dedicó más que una catequesis del miércoles al problema del demonio, Juan Pablo II ha tratado este tema a lo largo de seis audiencias generales sucesivas. Y hay que añadir a esta enseñanza una peregrinación al santuario de San Miguel Arcángel en el Monte Gargan, el 24 de mayo de 1987, y un discurso sobre el demonio pronunciado el 4 de septiembre de 1988, con motivo de su viaje a Turín.

Las instituciones, instrumento de Satanás

En otras ocasiones, Juan Pablo II ha puesto en guardia a los fieles contra las insidias del diablo, como por ejemplo en su encuentro con 30.000 jóvenes en las islas Madeira (mayo de 1991) donde citó un pasaje significativo de su mensaje de 1985 para El año internacional de la juventud: «La táctica que Satanás ha aplicado, y que continúa aplicando, consiste en no revelarse, para que el mal que ha difundido desde los orígenes se desarrolle por la acción del hombre mismo, por los sistemas y las relaciones entre los hombres, entre las clases y entre las naciones, para que el mal se transforme cada vez más en un pecado 'estructural' y se pueda identificar cada vez menos como un pecado `personal'». Satanás actúa, pero actúa sobre todo en la sombra, para pasar desapercibido. Satanás actúa a través de los hombres y también a través de las instituciones.

¿Es posible imaginar el papel de Satanás en la preparación, lejana y cercana de las leyes que autorizan el aborto y la eutanasia? En un estudio actual sobre Satanás, Dom Alois Mager o.s.b., antiguo decano de la facultad de teología de Salzburgo, afirma que el mundo satánico se caracteriza por dos rasgos: la mentira y el asesinato. «La mentira aniquila la vida espiritual; el asesinato, la vida corporal... Aniquilar siempre, ésta es la táctica de las fuerzas satánicas». Ahora bien, Dios es Aquel que es y que da sin cesar la vida, el movimiento y la existencia (cfr Hch 17, 28).

creciente de dos Papas contemporáneos sobre Satanás y sus maquinaciones ¿no es altamente significativa? ¿No nos invita a una profundización en nuestra postura sobre el papel de Satanás en la historia, la historia grande de los pueblos y de la Iglesia y la historia pequeña de cada hombre en particular?

Un terreno minado

Sé muy bien que escribiendo estas páginas me aventuro en un terreno minado, rodeado de misterio. Primero por la materia tratada. Después por el escepticismo existente sobre el tema. Pocos cristianos parecen creer verdaderamente en la existencia personal de los demonios. Muchos parecen incluso rechazar esta verdad, no porque sea incierta, sino porque se nos dice «hoy en día la gente no la admitiría».

Otros, también irreverentes con la Revelación, compartirían con gusto la posición de este viejo señor que, al final de una agitada mesa redonda sobre la existencia del diablo, sugería que la cuestión fuese decidida... por un referéndum: «La mayoría decidirá si los demonios existen o no». ¡Como si la verdad dependiese del número de opiniones y no de su consistencia!

Algunos años antes de la intervención de Pablo VI, el cardenal Gabriel Marie Garrone denunciaba la conspiración del silencio sobre la existencia de los demonios: «Hoy en día apenas si se osa hablar. Reina sobre este tema una especie de conspiración del silencio. Y cuando este silencio se rompe es por personas que se hacen los entendidos o que plantean, con una temeridad sorprendente, la cuestión de la existencia del demonio. Ahora bien, la Iglesia posee sobre este punto una certeza que no se puede rechazar sin temeridad y que reposa sobre una enseñanza constante que tiene su fuente en el Evangelio y más allá. La existencia, la naturaleza, la acción del demonio constituyen un dominio profundamente misterioso en el que la única actitud sabia consistirá en aceptar las afirmaciones de la fe, sin pretender saber más de lo que la Revelación ha considerado bueno decirnos».

Y el cardenal concluye: «Negar la existencia y la acción del 'Maligno' equivale a ofrecerle un inicio de poder sobre nosotros. Es mejor, en esto como en el resto, pensar humildemente como la Iglesia, que colocarse, por una pretenciosa superioridad, fuera de la influencia benefactora de su verdad y de su ayuda».

Una decena de años más tarde, una vigorosa profesión de fe del obispo de Estrasburgo, Mons. Léon Arthur Elchinger, se hará eco de las consideraciones del cardenal GabrielMarie Garrone. Pondrá, como se suele decir, los punto sobre las «íes», desafiando de esta manera a cierta intelligentia.

«Creer en Lucifer, en el Maligno, en Satanás, en la acción entre nosotros del Espíritu del mal, del Demonio, del Príncipe de los demonios, significa pasar ante los ojos de muchos por ingenuo, simple, supersticioso. Pues bien, yo creo. Creo en su existencia, en su influencia, en su inteligencia sutil, en su capacidad suprema de disimulo, en su habilidad para introducirse por todas partes, en su capacidad consumada de llegar a hacer creer que no existe.

Sí, creo en su presencia entre nosotros, en su éxito, incluso dentro de grupos que se reúnen para luchar contra la autodestrucción de la sociedad y de la Iglesia. Él consigue que se ocupen en actividades completamente secundarias a incluso infantiles, en lamentaciones inútiles, en discusiones estériles, y durante este tiempo puede continuar su juego sin miedo a ser molestado» Y el prelado expone sus razones de orden sobrenatural primero y después de orden natural.

«Sí, creo en Lucifer y esto no es una prueba de estrechez de espíritu o de pesimismo. Creo porque los libros inspirados del Antiguo y del Nuevo Testamento nos hablan del combate que entabla contra aquellos a los que Dios ha prometido la herencia de su Reino. Creo porque, con un poco de imparcialidad y una mirada que no se cierre a la luz de lo Alto, se adivina, se constata cómo este combate continúa bajo nuestros ojos. Ciertamente, no se trata de materializar a Lucifer, de quedarnos en las representaciones de una piedad popular. Lucifer, el Príncipe del mal, actúa en el espíritu y en el corazón del hombre.

Finalmente, creo en Lucifer porque creo en Jesucristo que nos pone en guardia contra él y nos pide combatirlo con todas nuestras fuerzas si no queremos ser engañados sobre el sentido de la vida y del amor».

martes, 14 de junio de 2011

Hijas de la Divina Providencia

0 comentarios


Las Hijas de la Divina Providencia, somos un Instituto religioso de Derecho Diocesano con sede en Abancay- Perú, que como rama viva, brota del carisma del Obispo Ketteler y la Madre María de la Roche, fundadores de las Hermanas de la Divina Providencia en Maiz, Alemania. Fieles al carisma de los fundadores intentamos seguir ese espiritu de servicio y amor, teniendo un corazón comprensivo y misericordioso con todos los que nos rodean , en todo sitio dando Amor...

El Papa interpela a toda la Iglesia a tener en cuenta que la fe “no debe ser presupuesta sino propuesta”

0 comentarios
ForumLibertas.com

El Papa Benedicto XVI ha interpelado al conjunto de la Iglesia a fortalecer las propias convicciones católicas para luego hacer llegar a Cristo a los demás. El pontífice afirmó que “la fe no debe ser presupuesta sino propuesta” en referencia a todas las organizaciones cristianas, que no deben, según sugiere el Papa, perder su verdadero y primigenio sentido evangelizador.

Delante de las parroquias de Roma el obispo de la capital italiana ha subrayado al participar en el congreso eclesial de la diócesis de Roma que la cercanía a los que se han alejado de la fe de la Iglesia se ha convertido en algo “más urgente que nunca”.

En este sentido, Benedicto XVI ha precisado que el desafío que ahora se plantea a la Iglesia, en particular en los países de antiguas raíces cristianas, consiste en mostrar la belleza del cristianismo a quienes hoy lo consideran más bien como un obstáculo para alcanzar la felicidad, considera el Papa.

La “propuesta” integral cristiana

El Santo Padre presentó como propuesta las palabras que en una ocasión le había escrito personalmente Hans Urs von Balthasar (1905-1988), uno de los más grandes teólogos del siglo XX, quien decía: “La fe no debe ser presupuesta sino propuesta”.

“De por sí, la fe no se conserva en el mundo, no se transmite automáticamente al corazón del hombre, sino que debe ser siempre anunciada. El anuncio de la fe, a su vez, para que sea eficaz debe comenzar por un corazón que cree, que espera, que ama, un corazón que adora a Cristo y cree en la fuerza del Espíritu Santo”, ha indicado.

De esta forma Benedicto XVI ha interpelado a toda la Iglesia a transmitir el mensaje católico desde el convencimiento primero. Cabe recordar la omisión tremenda que cometen numerosas organizaciones cristianas que prescinden de la propuesta de la fe y se sitúan al margen de lo que afirma el Papa. Además, en muchos de esos casos se trata de organismos diocesanos.

En este sentido, no puede haber una fundación, por ejemplo, dedicada a la organización de actividades juveniles de tiempo libre que bajo la excusa de acoger a todos los perfiles de jóvenes y dar servicio al mayor abanico de perfiles eliminan la propuesta de la fe. El Papa recuerda también que organismos de solidaridad y caritativos no pueden borrar la propuesta de la fe con la excusa de que así llegan mejor a la sociedad.

Esta afirmación del Papa es una interpelación dura a estas realidades que se dan en esta parte de la Iglesia, una de las más importantes y que está en contacto con la sociedad. Detrás de esta omisión hay un implícito -consciente o inconsciente- de relativismo religioso: es evidente que no se adoptaría esta actitud si se creyera que lo más importante en la difusión de la fe cristiana es la salvación del alma y que la salvación del alma pasa -no exclusivamente pero si de una manera definitiva y fundamental- por el seguimiento de Jesucristo y su conocimiento.

Si esta naturaleza intrínseca al catolicismo no está en las raíces de algunas organizaciones es porque piensan que hay otras vías para la salvación y que todas son muy parecidas. Sin embargo, y Benedicto XVI ha querido aclararlo, lo fundamental de estas organizaciones no debería ser lo que se está entregando materialmente sino la propuesta de vida cristiana que lleva a la salvación.

El Santo Padre ha constatado, además, que “los hombres se olvidan de Dios también porque con frecuencia se reduce la persona de Jesús a un hombre sabio y se debilita o incluso se niega la divinidad”.

“Esta manera de pensar impide comprender la novedad radical del cristianismo, pues si Jesús no es el Hijo único del Padre, entonces tampoco Dios ha venido a visitar la historia del hombre. Por el contrario, ¡la encarnación forma parte del corazón mismo del Evangelio!”, ha afirmado.

¿Quién es el Espíritu Santo?

0 comentarios

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el Espíritu Santo es la "Tercera Persona de la Santísima Trinidad". Es decir, habiendo un sólo Dios, existen en Él tres personas distinas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta verdad ha sido revelada por Jesús en su Evangelio.

El Espíritu Santo coopera con el Padre y el Hijo desde el comienzo de la historia hasta su consumación, pero es en los últimos tiempos, inaugurados con la Encarnación, cuando el Espíritu se revela y nos es dado, cuando es reconocido y acogido como persona. El Señor Jesús nos lo presenta y se refiere a Él no como una potencia impersonal, sino como una Persona diferente, con un obrar propio y un carácter personal.


El Espíritu Santo, el don de Dios

"Dios es Amor" (Jn 4,8-16) y el Amor que es el primer don, contiene todos los demás. Este amor "Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado". (Rom 5,5).

Puesto que hemos muerto, o al menos, hemos sido heridos por el pecado, el primer efecto del don del Amor es la remisión de nuestros pecados. La Comunión con el Espíritu Santo, "La gracia del Señor Jesucristo, y la caridad de Dios, y la comunicación del Espíritu Santo sean con todos vosotros." 2 Co 13,13; es la que, en la Iglesia, vuelve a dar a los bautizados la semejanza divina perdida por el pecado. Por el Espíritu Santo nosotros podemos decir que "Jesús es el Señor ", es decir para entrar en contacto con Cisto es necesario haber sido atraído por el Espíritu Santo.

Mediante el Bautismo se nos da la gracia del nuevo nacimiento en Dios Padre por medio de su Hijo en el Espíritu Santo. Porque los que son portadores del Espíritu de Dios son conducidos al Hijo; pero el Hijo los presenta al Padre, y el Padre les concede la incorruptibilidad. Por tanto, sin el Espíritu no es posible ver al Hijo de Dios, y, sin el Hijo, nadie puede acercarse al Padre, porque el conocimiento del Padre es el Hijo, y el conocimiento del Hijo de Dios se logra por el Espíritu Santo.


Vida de fe. El Espíritu Santo con su gracia es el "primero" que nos despierta en la fe y nos inicia en la vida nueva. El es quien nos precede y despierta en nosotros la fe. Sin embargo, es el "último" en la revelación de las personas de la Santísima Trinidad.El Espíritu Santo coopera con el Padre y el Hijo desde el comienzo del Designio de nuestra salvación y hasta su consumación. Sólo en los "últimos tiempos", inaugurados con la Encarnación redentora del Hijo, es cuando el Espíritu se revela y se nos da, y se le reconoce y acoge como Persona.El Paráclito. Palabra del griego "parakletos", que literalmente significa "aquel que es invocado", es por tanto el abogado, el mediador, el defensor, el consolador. Jesús nos presenta al Espíritu Santo diciendo: "El Padre os dará otro Paráclito" (Jn 14,16). El abogado defensor es aquel que, poniéndose de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado "otro paráclito" porque continúa haciendo operante la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna.Espíritu de la Verdad: Jesús afirma de sí mismo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6). Y al prometer al Espíritu Santo en aquel "discurso de despedida" con sus apóstoles en la Última Cena, dice que será quien después de su partida, mantendrá entre los discípulos la misma verdad que Él ha anunciado y revelado.El Paráclito, es la verdad, como lo es Cristo. Los campos de acción en que actúa el Espíritu Santo, son el espíritu humano y la historia del mundo. La distinción entre la verdad y el error es el primer momento de dicha actuación.Permanecer y obrar en la verdad es el problema esencial para los Apóstoles y para los discípulos de Cristo, desde los primeros años de la Iglesia hasta el final de los tiempos, y es el Espíritu Santo quien hace posible que la verdad a cerca de Dios, del hombre y de su destino, llegue hasta nuestros días sin alteraciones.

Símbolos

Al Espíritu Santo se le representa de diferentes formas:


→ Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del nuevo nacimiento.→ Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.→ Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.→ Nube y luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para "cubrirla con su sombra". En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece una sombra y una nube.→ Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.→ La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los Obispos, trasmiten el "don del Espíritu".→ La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.

martes, 21 de diciembre de 2010

10 razones para volver a ser católicos

0 comentarios
  • No importa por cuánto tiempo hayas estado alejado de la Iglesia Católica, siempre puedes volver a casa. Puedes comenzar yendo a Misa nuevamente (encuentra una parroquia) y hazte miembro de una comunidad parroquial que está lista a recibirte con los brazos abiertos. Dios te invita a que te decidas a profundizar tu fe como nunca lo habías hecho anteriormente.

    Tal vez sientas en tu interior un extraño impulso que te hace reconsiderar a la Iglesia. Esa añoranza spiritual que sientes es Dios que te está llamando. Dios nunca te obliga, solo te invita. El deja la decisión de regresar a la Iglesia Católica en tus manos.

    Existen muchas razones para volver a la Iglesia Católica. A pesar de ser Cristo el principal motivo entre otros muchos para volver a la iglesia, la experiencia personal de retorno es única, dependiendo de lo que cada corazón oiga dentro de sí.

    He aquí las diez razones (por Lorene Hanley Duqin de Our Sunday Visitor: http://www.osv.com y editado por el equipo de Católicos Regresen) que ha influenciado en la decisión de muchas personas para regresar a la práctica de la religión Católica:

  • Número 10: Porque queremos darle sentido a nuestra vida.

    En el barullo de la agitada vida de hoy, de pronto muchos de nosotros nos damos cuenta de que nuestras vidas han perdido el sentido o propósito. Empezamos a preguntarnos, ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Por qué hago lo que hago? Existe una confusión generalizada en nuestra cultura en cuanto a la moral y la verdad. La Iglesia Católica se brinda como un faro de luz que da significado a nuestra existencia y nos dirige hacia la vida eternal si perseveramos en ello.

  • Número 9: Porque los recuerdos de nuestra niñez vuelven a la memoria.

    Algunas personas dicen que los recuerdos de la niñez cuando se tenía una relación con Dios vuelven a aparecer más tarde en la vida. Comenzamos a preguntarnos, “¿Es posible volver a capturar la simplicidad de la fe? ¿En verdad puedo creer que Dios está cuidando de mí? La secularización en nuestra sociedad desconecta a las personas de su propia dimensión espiritual. La Iglesia Católica ofrece TANTO experiencias religiosas COMO místicas que alimentan el corazón, la mente, el cuerpo y el alma ASÍ COMO una variedad de activos ministerios laicos que se interconectan y se relacionan con la sociedad actual haciendo de ésta una sociedad más santa en donde vivir.

  • Número 8: Porque todos cometemos errores.

    Hay algunos entre nosotros que nos sentimos abrumados por el peso de pecado que se ha venido acumulando en nuestro interior. Queremos deshacernos de la culpabilidad de haber herido a otros. Comenzamos a preguntarnos, ¿Dios me perdonará? ¿Hay alguna manera de que pueda comenzar de nuevo? Le puedes decir a Dios que te arrepientes, pero es a través del sacramento de la reconciliación que tendrás la certeza del perdón de Dios. Además no solamente te reconciliarás con Dios sino también con todos los otros miembros de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo (CCC 1440) y se te otorgará la gracia necesaria para emprender un comienzo totalmente nuevo.

  • Número 7: Porque necesitamos perdonar a los demás.

    Algunas veces guardamos rencores y resentimientos hacia personas que nos han herido profundamente. Tal vez fue un miembro de la familia o un amigo. Tal vez fue otra persona (una religiosa o un sacerdote), o tal vez algo ocurrió en la iglesia. ¿Me perdonará Dios alguna vez? Nuestra cultura moderna aprueba y fomenta la ira y la venganza. Pero el odio y la amargura son como cánceres espirituales que devoran nuestro corazón. La Iglesia Católica brinda la oportunidad de buscar la ayuda de Dios para perdonar a otros, aún cuando la otra persona no pida disculpas o no merezca perdón. La habilidad de perdonar es un regalo que ensancha el corazón de una persona para recibir el amor y la paz de Dios.

  • Número 6: Porque queremos sanación.

    Hay algunos entre nosotros cargando profundas heridas espirituales. Sentimos rabia contra Dios cuando luchamos contra las cosas negativas que nos pasan –una enfermedad incurable, una lesión que nos debilita, una relación rota, problemas mentales o emocionales, un acto de violencia contra una persona inocente, un accidente inexplicable, desastres naturales, la muerte de un ser querido o cualquier otra desilusión. La Iglesia Católica no puede cambiar estas situaciones o explicar porque ocurrieron. Pero hay gente en la Iglesia que puede ayudarte en el proceso de sanación espiritual para que sigas adelante con tu vida.

  • Número 5: Porque la Iglesia Católica posee la totalidad de la verdad y la gracia.

    Muchos de nosotros que nos alejamos de la Iglesia Católica participamos por un tiempo en las bendiciones del culto de diferentes denominaciones cristianas. Pero algunos regresan cuando se dan cuenta que el Catolicismo posee la totalidad de la verdad y la gracia. La Iglesia Católica no fue fundada por una sola persona que buscaba una reforma o por movimiento histórico aislado. No está fragmentada por interpretaciones individuales de las Escrituras. Existen miles de denominaciones cristianas, pero solo una Iglesia Católica. Esta Iglesia ha venido siendo guiada por el Espíritu Santo y protegida de error en cuestiones de fe y moral de generación en generación por aproximadamente dos mil años, tal como lo prometió nuestro Señor Jesucristo: (profetizado en Isaías 22:15-25) Mateo 16:13-20; Mateo 18:15-18 (en este verso la palabra es iglesia, no comunidad); 1 Tim 3:15.

  • Número 4: Porque queremos que nuestra niñez tenga los fundamentos de la fe.

    Algunos de nosotros regresamos a la Iglesia Católica porque reconocemos que el criar niños en una cultura que promueve “el hacer lo que quieras” daría resultados desastrosos. Los niños necesitan experimentar la dimensión espiritual en sus vidas. Necesitan de un sistema estructurado de creencias y una firme formación moral que vaya más allá de la lógica humana y el razonamiento. Regresamos porque queremos que nuestros niños puedan construir sus vidas sobre una base sólida.

  • Número 3: Porque queremos formar parte de nuestra comunidad de la fe.

    Muchos de nosotros buscamos sentir que pertenecemos. Sin embargo, nuestra comunidad es más que solo gente amistosa, sermones inspirados y actividades interesantes. Una comunidad cristiana católica es un grupo de personas que se reúnen alrededor de la persona de Jesucristo para adorar a Dios y vivir bajo la luz del Espíritu Santo. Los católicos se reúnen en la Misa, los sacramentos y las actividades de la parroquia para rezar, celebrar los gozos, lamentar las pérdidas, servir a los demás, dar apoyo y recibir fortaleza para el diario vivir. Una parroquia católica ofrece esto –y mucho más- a personas que reconocen la importancia de caminar con otros hacia la unión con Dios.

  • Número 2: Porque queremos ayudar otras personas.

    Hay muchísimas oportunidades en el mundo secular de ser voluntario. Lo que falta es la dimensión espiritual que brinda este tipo de servicio dentro de la Iglesia Católica. Es más que una actividad para “sentirse bien”. Es parte del “gran mandamiento” (Marcos 12:28) de amar a Dios y al prójimo como uno mismo. Al tender la mano a los demás, los voluntarios Católicos se hacen instrumentos del amor de Dios. La Iglesia Católica brinda oportunidades de impactar la vida de las personas aquí y en el resto del mundo.

  • Número 1: Porque tenemos hambre de la Eucaristía.

    [La Eucaristía es la razón más importante por la que las personas regresan a la Iglesia]

    Mucha gente regresa a la Iglesia Católica porque sienten gran añoranza por la Eucaristía. Algunas veces ocurre durante una boda, un funeral, un bautizo, una Primera Comunión o una Confirmación. A veces ocurre cuando las personas se encuentran solas o enfrentando dificultades en su vida. Las personas lo describen como un profundo deseo de aplacar el hambre por el alimento espiritual que es el recibir el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo. El hambre por la Eucaristía origina el reconocimiento de la presencia de Cristo en los otros sacramentos, lo cual hace que se acerquen aún más a la práctica de su fe. Es, sin lugar a dudas, la razón primordial por la que las personas regresan a la Iglesia Católica.

    La mayoría de gente descubre que regresar a la Iglesia no constituye un acontecimiento aislado sino que se trata de un proceso que entraña un poquito de dolor y risa, algo de reflexión, oración, discernimiento y muchísimo abandono. “Mi verdadero retorno a la participación total en la parroquia tuvo lugar hace tres años, después de sentir añoranza por primera vez,” una persona admitió.

    Y, ¿qué recibimos a cambio? La Iglesia Católica nos ofrece unión con Jesucristo:

    • En las Sagradas Escrituras
    • En la oración
    • En la participación comunitaria con los demás
    • En la Eucaristía
    • Y en los otros sacramentos.

    Nos ofrece apoyo espiritual en los momentos buenos y en los malos también. Nos ofrece sabiduría divina de miles de años de gente que como TÚ vivió en todos y cada uno de los siglos de la historia Cristiana: 33AD, 100AD, 800AD, 1000AD, 1300AD, 1964AD, y 2005AD. Nos ofrece significado y propósito en esta vida y la promesa de vida eterna con El después de la muerte para quienes perseveren hasta el final.

    Tú sabes que estás en casa cuando comiences a sentir un profundo sentimiento de paz.

    Una nota personal: Para quienes (familias, esposos, esposas, etc.) hayan dejado la Iglesia Católica O QUIENES no sean Cristianos Católicos que han descartado la posibilidad de serlo a causa de los problemas recientes en la Iglesia, quisiera compartir lo siguiente.

    Tenemos problemas, pero el usar la crisis en la Iglesia como una excusa para no ser un(a) Católico(a) practicante o, para un no-Católico Cristiano y no convertirse en Católico, no es excusa. Somos y seremos siempre una Iglesia de santos y pecadores. Por medio de la Eucaristía, en donde REALMENTE participamos de la Naturaleza Divina, Nuestro Señor nos forma hacia la madurez y, de ser necesario, saca los resentimientos que hemos venido guardando en nuestros corazones por muchísimos años en nuestra alma. Tenemos que cooperar con El con nuestra oración y no huir.

    Esperemos y recemos que en los próximos años los líderes de nuestra Iglesia escogidos por decreto divino tomen con seriedad la tarea de examinar [y tomar las graves medidas del caso] la situación espiritual y el ambiente de muchos seminarios Católicos aquí, en los Estados Unidos, para evaluar y examinar profesores de seminario, directores vocacionales y hermanas religiosas allí contratados.

    A pesar de que los medios de comunicación tienden a pintar los problemas en nuestra Iglesia con brocha gorda y nunca en una luz positiva, recordemos que existen muchos sacerdotes santos que llevan a cabo su vocación silenciosamente y SON realmente testigos santos de Jesús. (Estos son los sacerdotes que NUNCA se verán en las noticias de la noche.) Tanto como Jesús fue rechazado por el mundo, así la Iglesia que El fundó y los verdaderos seguidores de esta Iglesia serán rechazados.

    En los pasados siete años, se hizo un estudio sobre el abuso sexual dentro de las iglesias. El estudio se basó en la correspondencia entre incidente y población en la iglesia.

    ¿Adivinemos que iglesia tuvo el más bajo nivel de incidencia en abuso sexual? Adivinó correctamente: La Iglesia Católica.

    ¿Escucharemos esto en nuestras noticias locales?

    www.catolicosregresen.org

Yo Solía Ser Católico…Por Que Regresar

0 comentarios

A lo mejor has estado lejos de la Iglesia Católica por un tiempo. A lo mejor no estás seguro porque deseas volver, pero deseas tratar nuevamente. Te entendemos. Por eso estamos aquí.

A lo mejor no estás seguro si estás de acuerdo o entiendes algunas de las enseñanzas de la Iglesia Católica. Puedes tener dudas acerca del matrimonio, el divorcio. O tu fe ha sido afectada por algún escándalo? Pues has llegado al lugar correcto.

Family at Church

Católicos Regresen está aquí para ayudarte a encontrar las respuestas de tus dudas o contestar tus preguntas. Hemos hecho el mayor esfuerzo posible para proveerte buenas y concretas respuestas a tus preguntas. Hay mucha información aquí que te pueda ayudar.

Existe un viejo dicho que dice: “una vez católico, siempre católico”. Muchas personas que abandonaron la Iglesia, por la razón que fuera, aún sienten una fuerza misteriosa que los atrae a regresar a Ella.

Nosotros creemos que está fuerza misteriosa proviene de Dios. Es Su manera de usar la gracia para encaminarnos en la dirección correcta.

Muchas veces cuando estamos navegando en alta mar, necesitamos un faro que nos ilumine el camino, pues la Iglesia Católica es como un faro. Fue establecida 2,000 años atrás por Nuestro Señor Jesucristo y enviada al mundo para guiarnos hacia el cielo. Jesús les dijo a sus apóstoles (los obispos originales de la Iglesia) que:

“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.” (Mateo 28:19-20).

Aunque la Iglesia Católica está compuesta de seres humanos (pecadores como nosotros), lo que enseña no viene de ella misma, sino de Nuestro Señor, que estableció Su Iglesia “sobre una roca” (c.f., Mateo 16:18).

Cristo desea que seamos como niños para entrar en el reino de los cielos, pero no con una fe infantil; necesitamos madurar en la fe.

No hay duda, que a medida que crecemos, las cosas cambian, la vida se hace más complicada, y las respuestas sencillas ya no nos satisfacen. San Pablo nos dice: “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño.” (1 Corintios 13:11).

Leyendo las Sagradas Escrituras encontramos las respuestas, en ellas redescubrimos lo que se nos ha olvidado, y reconstruiremos la fe perdida. Pero, recuerden que, como San Pedro declaró, "Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios.” (2 Pedro 1:20).

Aquí es que vemos que el papel de la Iglesia es ser el faro. Jesús les dijo a sus apóstoles, “Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.” (Lucas 10:16).

El Señor quiere que sepamos y que entendamos la verdad para que podamos acogerla plenamente y vivir de acuerdo a ella. Después de todo, El declaró que “La verdad os hará libres” (Juan 8:32).

No olviden lo que Jesucristo dijo sobre la búsqueda de la verdad…

Tengas en cuenta que la Iglesia Católica ha estado entre nosotros por más de 2,000 años y a través de los años ha habido innumerables preguntas y objeciones sobre sus prácticas y enseñanzas. Las respuestas están aquí. Y si por casualidad tienes preguntas de la Iglesia Católica que no han sido contestadas directamente aquí en Católicos Regresen, envíanos una nota y dinos que buscas, y te ayudaremos.

¡Dios le bendiga en su jornada!

www.catolicosregresen.org

Sabiduría de la Madre Teresa

0 comentarios

"No busques a Jesús en tierras lejanas, que no está allí. Él está cerca de vosotros, está con usted. Sólo mantener la fuga
imagesCAQ477T0
quema de p y siempre lo verán.Sigue llenando la lámpara con todas estas pequeñas gotas de amor, y verás cuán dulce es el Señor, te amo. "

"Respira en mí, oh Santo Espíritu, que mis pensamientos todos sean santos. Ley en mí, oh Espíritu Santo, que mi trabajo, también puede ser santo. Dibuja mi corazón, oh Santo Espíritu, que me encanta, pero lo que es santo. Fortalecer mí, oh Espíritu Santo, para defender todo lo que es santo. Guardia mí entonces, oh Santo Espíritu, que siempre puede ser santo.Amén. "

Beata Madre Teresa, ruega por nosotros.

La sabiduría del Santo Padre

0 comentarios

Algunos pensamientos del Papa Benedicto XVI sobre la evangelización:

"¿Cuántas personas también en nuestro tiempo están en la búsqueda de Dios, en busca de Jesús y de su Iglesia, en busca de la misericordia divina, y esperan un" signo "que toque su mente y su corazón! Hoy, como entonces, el evangelista recuerda
Pope_Benedict_XVI
nos que el único "signo" es Jesús elevado en la cruz: Jesús muerto y resucitado es el signo absolutamente suficiente. A través de él podemos comprender la verdad sobre la vida y obtener la salvación. "

"[Evangelización] no es algo opcional, sino la vocación propia del Pueblo de Dios, un deber que le corresponde por mandato de nuestro Señor Jesucristo mismo"

"Uno de los indicios prometedores de una renovación en la conciencia misionera de la Iglesia en las últimas décadas, ha sido el creciente deseo de muchos laicos, hombres y mujeres [...] a cooperar generosamente en la 'missio ad gentes". Como el Concilio Vaticano II destacó, la obra de evangelización es un deber fundamental que incumben a todo el Pueblo de Dios. "

Entradas populares

La Biblia en línea: